¿Ahorras y ahorras y nunca ves crecer tu dinero? ¿No sabes qué harás para tener dinero suficiente para cumplir tus sueños y además tener una vejez digna? Pues bueno, siento decirte que es porque ahorrar no es suficiente.

 

¿Cómo? ¿Acaso no hemos estado diciéndote siempre que debes ahorrar y enfocarte en esa meta soñada? Sí, claro. Lo he dicho y lo sostengo, pero si de verdad quieres ver crecer tu dinero, siento decirte que el ahorro no es la única acción que requerirás.

Sin embargo, si alguien te ha dicho que existe una fórmula para convertir esos 1500 pesos que cada mexicano destina a gastos hormiga cada mes en más de un millón al cabo de algunos años, esa persona no te está mintiendo.

No te hablan de magia, ni de trucos. Te hablan de matemáticas, inversiones y plazos. Te hablan del mejor amigo de tu dinero en el presente para hacerlo crecer con el pasa del tiempo: el interés compuesto.

Varias veces hemos tocado aquí la gran importancia que tiene el ahorro en tu planeación financiera. Ese ahorro, si es invertido correctamente en instrumentos que paguen tasas de interés por encima de la inflación, te permitirá no sólo tener dinero para tu vejez, sino cumplir con todas esas distintas metas financieras de corto, mediano y largo plazo que te has propuesto.

 

Pero si vamos a hablar con toda la verdad, debo decir que es precisamente en el largo plazo donde una buena inversión brinda los mayores beneficios, debido al efecto que produce el interés compuesto.

Y es que el hecho de que los intereses generados ganen, a su vez, más intereses, es una de las grandes ventajas con las que los inversionistas cuentan para incrementar efectivamente su patrimonio y es entonces que comienzan a distinguirse y a dejar atrás a los ahorradores.

El interés compuesto no es un término complicado que sólo manejen los financieros y en realidad es mucho más sencillo de lo que parece: se reduce a la capitalización periódica de intereses que hace que, entre más tiempo pase, la inversión crezca a un ritmo cada vez mayor.

Esto se conoce como “efecto avalancha” pues una inversión que genera un rendimiento anual real del 10% puede duplicar su poder adquisitivo en ocho años y quintuplicarlo en 17.

Si consideramos que la mayoría de los jóvenes mexicanos comienzan su vida laboral a los 22 años y la edad de retiro obligado marcado por la ley es de 65, eso nos da un total de 43 años de vida económicamente activa en la que cada mes es una oportunidad no sólo para ahorrar, sino para invertir.

Sí, ya se que a los jóvenes no les encanta hablar de otro tiempo que no sea el presente y que el futuro parece algo que está allá, muy lejos. Pero no estaría mal echar un ojo a lo que las proyecciones del INEGI revelan:

Para 2050, se calcula que sólo 3% de la población será económicamente independiente. Esto significa que 63% de las y los mexicanos dependerá de familiares, amigos y caridad. 29% habrá fallecido, 4% seguirá trabajando y sólo 1% será rico.

Ante semejante panorama, ¿tú en qué porcentaje quisieras estar? Si eres de los que quiere que ese 3% crezca, comienza a pensar en que la fórmula de esa seguridad financiera está escondida en el interés compuesto.

 

Quizá te interese leer también:

 

Cómo fomentar el ahorro (y la inversión) desde la infancia

5 secretos de oro para hacerse rico

Haz del interés el mejor amigo de tu ahorro


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *