Se acerca el fin de semana y tu despensa otra vez está vacía, a veces es tentador ir a uno de esos clubes de conveniencia, donde los paquetes son gigantes y parece que no necesitarás regresar nunca, ni volverás a invertir tu precioso tiempo en elegir ese delicioso aderezo que hace tu vida una fiesta, o el papel de baño o la comida para tu perro.

Sin embargo, tus compras son sólo para ti o tal vez, a veces compartes algunas cosas con tus roomies entonces, ¿realmente conviene? ¿Y si le preguntas a tu cartera?

Sabemos que para muy pocas personas resulta un placer dedicar su escaso tiempo libre en andar cazando ofertas de tienda en tienda y que sí, es tentador comprar mucho en el mismo sitio y hacerlo con menos frecuencia, sin embargo este esquema suele ser muy bueno para grandes familias aunque es posible que el ahorro no sea el mismo para alguien como tú. Por ello nos dimos a la tarea de analizar ¿cuáles son los secretos de llenar la despensa y que ni tu cartera —ni tu buen humor— mueran en el intento?

1.- Nunca vayas al supermercado con hambre

Esta es una regla de oro. Si vas al supermercado con hambre siempre terminarás comprando cosas por impulso. Seguro terminarás con más comida de la que realmente puedes consumir y al momento de que te des cuenta de que no la usaste y termine en la basura, tu dinero se irá con ella.

2.-Siempre ve con una lista

Es fundamental revisar previamente qué cosas son las que realmente necesitas. Eso además de enfocar tus compras te puede permitir hacer un presupuesto previo para que sepas que  no debes pasarte de allí. Además, si haces una lista es probable que puedas ponerte de acuerdo con tus roomies para compartir algunos gastos de cosas que pueden ser de uso común como el jabón de trastes, los artículos de limpieza, etcétera.

3.-Analiza pros y contras si quieres hacer compras por volumen

Si te llevas bien con tus roomies quizá si vale la pena organizar compras en mayor volumen en un club de conveniencia. Estos lugares a veces también tienen artículos de temporada, electrodomésticos o artículos para el hogar a muy buen precio. Sin embargo, al momento de decidir si te conviene o no, no olvides incluir en la cuenta el costo de la membresía de estos clubs, el transporte (hay menos sucursales que de los supermercados normales y algunos suelen estar lejos) y las tentaciones, porque lo cierto es que aunque a veces decimos que en esos lugares sólo compramos el papel de baño y la comida del perro, salimos cargando botes de helado gigantes y charolas enteras de botanas para un año. Si no vas a compartir o consumir pronto lo que compres aquí, entonces es mejor no adquirir ningún tipo de perecedero porque ni desayunando yogurt todos los días te vas a terminar tú solo un bote de 5 litros antes de que caduque.

4.-Pierde el miedo a comprar en línea

Probablemente pienses que comprar en línea es más caro, te duela pagar el costo del envío, sin embargo piensa algo: el tiempo también es un recurso a considerar en tus finanzas. Si hacer las compras de productos no perecederos en línea te ahorra tiempo y te permite invertirlo en alguna actividad productiva o incluso recreativa, ahí puede estar tu ganancia. Por otro lado, esas tiendas suelen ofrecer el envío gratis si el volumen de tu compra rebasa un consumo mínimo establecido. La mayor ganancia para tu cartera es que haciendo el súper en línea no vas a tener esas  tentaciones que tienes mientras vagas perdido por los pasillos de abarrotes y se te atraviesa alguna cosa que no estaba contemplada en tu presupuesto.

5.- Apuesta por el consumo local

Si no es recomendable comprar tus alimentos perecederos ni en tiendas de conveniencia ni en línea, entonces ¿tienes que ir a otro súper para adquirirlos? No necesariamente. Además de que consumir alimentos frescos es mejor para la salud, también lo es para tu bolsillo. Si sabes que sólo usas un jitomate al día, una lechuga en toda la semana, una cebolla y medio kilo de pollo o carne, lo mejor entonces es acudir a algún mercado o establecimiento cercano a tu casa, donde el producto es fresco, puedes comprar en pequeñas cantidades y así ni gastarás de más ni perderás dinero por la comida que caduca en tu refrigerador. Otra ganancia, el consumo local impulsa la economía de tu entorno y amplía la vida de las pequeñas empresas

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